40 Versículos de la Biblia sobre perdonarse a uno mismo

Versículos de la Biblia sobre perdonarse a uno mismo

40 Versículos de la Biblia sobre perdonarse a uno mismo, Si quieres saber más sobre este tema, has llegado al sitio web correcto. Aquí compartimos versículos bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento que te ayudarán a comprenderlo.

Aquí hemos compartido el contenido de la Biblia, que necesitamos en cada paso de nuestra vida. En nuestra página web encontrará versículos bíblicos detallados sobre lo que la Biblia dice para resolver diversos problemas relacionados con la vida cotidiana.

“Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”

— Salmos 103:12

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”

— Isaías 1:18

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”

— 1 Juan 1:9

“L que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”

— Proverbios 28:13

“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”

— Efesios 4:32

“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”

— Colosenses 3:13

“Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah”

— Salmos 32:5

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”

— 2 Corintios 5:17

“Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama”

— Lucas 7:47

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”

— Juan 1:9

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí”

— Salmos 51:10

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”

— Hechos 3:19

“Añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones”

— Hebreos 10:17

“Ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”

— 1 Pedro 4:8

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan”

— Salmos 86:5

“O, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”

— Isaías 43:25

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”

— Romanos 8:1

“No enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”

— Jeremías 31:34

“Habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala”

— Zacarías 3:4

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”

— Tito 3:5

“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”

— Salmos 32:1

“Lla dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”

— Juan 8:11

“Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad”

— 2 Timoteo 2:25

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”

— 1 Pedro 1:3

“Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas”

— 1 Juan 3:20

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan”

— Salmos 86:5

“Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios”

— Romanos 15:7

“De Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre”

— Apocalipsis 1:5

“Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas”

— Salmos 147:3

“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”

— 2 Corintios 7:10

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”

— Hebreos 4:16

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”

— Santiago 5:16

“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos”

— Salmos 19:12

“Me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”

— 2 Corintios 12:9

“Porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres”

— Deuteronomio 4:31

“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”

— 1 Timoteo 1:15

“Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado”

— Salmos 38:18

“L que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga, aparta al amigo”

— Proverbios 17:9

“N esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”

— 1 Juan 4:10

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”

— Romanos 5:8